Las prison tattoo machines o máquinas de una sola aguja nacieron en las cárceles de Estados Unidos, donde lxs presxs improvisaban herramientas con lo que tenían a mano: cuerdas de guitarra, muelles, lo que fuera. Así surgió el black and grey o grey wash, un estilo basado en tintas caseras hechas con ceniza o tierra diluidas en agua, champú o pis para crear diferentes tonos de gris.
Estas máquinas rudimentarias permitieron crear tatuajes más detallados y finos, abriendo camino al fine line y al realismo. Un estilo que terminó revolucionando toda una cultura visual, desde los muros de prisión hasta los estudios de tatuaje de Los Ángeles gracias a artistas como Freddy Negrete o Mr. Cartoon.
Hoy, estas máquinas ya trascendieron los muros de la trena. Representan resiliencia, ingenio y pasión por tatuar, incluso sin recursos. De hecho muchxs artistas en contextos difíciles siguen fabricándolas.