Si te pensabas que los tattoos eran solo para tipos duros, estabas equivocadx. Hoy te presentamos a Oozy, nombre artístico de Woo Jin Choi, un tatuador coreano que ha convertido la delicadeza en su superpoder. Y no, no hablamos de mariposas ni mandalas genéricos: hablamos de tatuar flores, dragones y escenas de porcelana china como si estuviera pintando tazas de té. A mano alzada. Y en azul cobalto. ¿Cómo te quedas?
Oozy empezó en esto del tattoo con referencias visuales de anime y cosas un poco gore. Pero el mundo del tatuaje en Corea del Sur no es precisamente pequeño, y destacar cuesta más que conseguir una cita con él. Así que un día, buscando ideas nuevas, abrió la alacena de su cocina y ¡bam! Le vino la revelación: ¿y si tatúo esto? Literalmente. Se inspiró en la porcelana de su cocina. No sabemos si tenía hambre o crisis existencial, pero funcionó.
Desde entonces, su estilo se ha vuelto reconocible al instante. Fondos blancos, líneas finísimas y ese azul intenso de la porcelana de la dinastía Ming. Incluso ha llegado a lanzar su propia colección de tintas personalizadas con tonos de azul, porque claro, cuando te conviertes en el tatuador del azul porcelana, lo mínimo es que te fabriques tus propias tintas.
Pero lo que realmente te deja loco es que muchos de sus diseños los hace sin calca, a mano alzada. O sea, lo que ves en su Insta no es una plantilla pasada con carboncillo: es arte en tiempo real. Una mezcla entre tradición oriental, precisión quirúrgica y confianza absoluta en su pulso. Si te tiembla el pulso al enebrar una aguja, imagina tatuar un dragón entero sin guía. Y que quede perfecto.
Para cerrar el círculo, Oozy ha empezado a diseñar vajilla real con sus propios motivos. Lo que empezó como inspiración se ha convertido en otro tipo de arte, esta vez más plástica: ha hecho una colección de boles que por el precio al que los vende probablemente no querrás usar para desayunar cereales.
Aunque nació y creció en Corea del Sur, Oozy se ha mudado a Los Ángeles, donde tatúa en Vism Studio, en pleno Arts District. Allí ha logrado fusionar su esencia coreana con la escena del tattoo californiano. Y no lo decimos nosotros, lo dijo él en una entrevista con Hypebeast: su intención es abrir nuevos caminos, inspirar, y hacer que la gente vea los tatuajes con otros ojos (o al menos que se pregunte si está viendo cerámica fina o una espalda entera tatuada).
Si algún día alguien dice que los tattoos no pueden ser elegantes, enséñales a Oozy. Porque si alguien ha convertido el cuerpo en una vitrina de museo, es este coreano.